Domingo A. Bravo

Profesor, escritor, historiador, conferenciante, investigador de la lengua Quichua pero por sobre todo un Gran Maestro.

“A la memoria venerada de mi madre, Clodomira Bravo, a quien tenía prometido mi primer libro cuando empecé a soñar con la ilusión de ser escritor”, reza en su dedicatoria en Cuaderno de Impresiones, donde nos narra hermosas lecciones de docencia, de ética profesional y de conducta ejemplar.

Nació en Higuera Chacra, Dpto. Robles, Santiago del Estero, el 4 de agosto de 1906. Egresó como Maestro Normal Nacional de la Escuela Normal “Manuel Belgrano” en 1932. Ascendió, por méritos propios, todo el escalafón docente del nivel primario, desde maestro hasta inspector. En 1925 fue Director con grado en la Escuela Infantil “Domingo Carrizo” en el Dpto. Río Hondo; en 1926, Director de la Escuela Superior “Remigio Carol” de Beltrán; en 1949, Inspector de Escuelas Provinciales; en 1952 se retiró por jubilación.

En la enseñanza secundaria desde 1937 se desempeñó como profesor en Castellano, Historia, Geografía y como vicedirector del Instituto Incorporado “Domingo Faustino Sarmiento” hasta 1944. En 1956 ejerció en la Escuela Normal Nacional de Maestros Regionales “Dr. José Benjamín Gorostiaga” hasta 1958, año en que renuncia. En el ámbito universitario, entre 1953 y 1956, fue adscripto al Instituto de Letras en la Cátedra de Lingüística, además como Director de la Biblioteca del Instituto de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.T. Fue Investigador Adjunto del Instituto de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba desde 1971, Director del “Centro de Investigaciones de Lingüística Regional” de la Universidad de Santiago del Estero desde el 2 de febrero de 1975 y Profesor de Lingüística Regional Quichua Santiagueño-Castellano, Director del Instituto de Lingüística Folclore y Arqueología de la U.N.T. desde el 5 de septiembre de 1978. Además, entre 1973 y 1977, fecha de su renuncia, fue Profesor de Cultura Quichua en el Instituto Superior del Profesorado Provincial de nuestra ciudad. Fue alumno sobresaliente del Instituto Lingüístico latinoamericano de la Universidad de la República, Montevideo (Uruguay) 1965-1966. En 1970 fue Becario argentino en la Universidad Mayor de San Marcos, Lima, Perú.

Numerosísimas son sus publicaciones. Enumeramos algunas: El maestro en la escuela primaria (folleto), 1932; Antitéticas (poema), 1941; Cuaderno de impresiones; El quichua santiagueño, Reducto idiomático argentino, 1956; El cancionero quichua santiagueño, 1960 (estos tres últimos trabajos fueron premiados ypublicados por la U.N.T.); Diccionario quichua santiagueño-castellano, 1956; El cancionero en el Martín Fierro y en Don Segundo Sombra, 1968; Mi carpeta — Lecciones santiagueños (Historia y Geograña), 1953; Episodios provincianos, 1968; ¿Quiere usted aprender Quichua?, 1971; Visiones (poemas), 1971; “José Benjamín Gorostiaga”, Constitucionalísta del 53; María Aliaga Rueda fundadora de la poesía femenina santiagueña, 1995.

Incansable investigador de lalengua quichua, publicó un centenar de artículos especializados en forma de folletos, opúsculos, revistas, en diarios locales y nacionales, además de temas históricos como ser Francisco de Aguirre, fundador de la ciudad de Santiago del Estero, en la Revista Mundo Hispánica, 1965, Madrid, España; De qué murió Diego de Rojas, 1980, entre otros numerosos trabajos.

Completan su excelente currículo, la conducción de audiciones radiales de carácter cultural, charlas, conferencias, paneles, disertaciones, congresos en la provincia, en el país y fuera de él. Es reconocido como un prominente investigador y embajador de la cultura Quichua-santiagueña. Tras largos años de lucha logró su reconocimiento y difusión, creando numerosas instituciones que enseñan el quichua y su inclusión en la escuela pública. Fundador del Curso de Lingüística Regional Quichua Santiagueño-Castellano que comenzó a dictarse en la Universidad Nacional de Santiago del Estero el 2 de febrero de 1975 y durante 30 años, del que ya se han recibido más de 150 alumnos que trabajan en los distintos niveles de la enseñanza.

Fue miembro de número de la Junta de Estudios Históricos de Santiago del Estero, socio activo de la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina, fundador de la audición radial “Ashpap `Rimaynin”, que significó la llegada del Quichua Santiagueño a los medios masivos de comunicación, en 1959. Participó como co-autor en la fundación del Alero Quichua Santiagueño, audición radial, en 1969. Fue presidente fundador del Centro Bandeño de Investigaciones y Letras, etc.

Se nomina como “Profesor Domingo Bravo” a las siguientes instituciones: Escuela de Quichua de la ciudad de Cosquín, Córdoba, 1984; a la Biblioteca de Villa Juana, La Banda, 1985; al Instituto de Lingüistica de Tucumán, 1987, a la escuela de Vaca Human, Dpto. Salavina, a aulas de distintos establecimientos escolares, etc.

Recibió la distinción honorífica “For Distinguished Service Culture in Argentine” que devolvió durante la guerra de las Malvinas al gobierno Británico con motivo del injusto hundimiento del Buque-Escuela “General Belgrano”. En 1993 fue galardonado con el premio “Santa Clara de Asís”; en 1992 con el “Premio al Servicio Distinguido”, otorgado por el Rotary Club y “Dimensión Científica” por el Colegio de Médicos. La Universidad Nacional de Santiago del Estero le otorgó los siguientes títulos: “Profesor Honoris Causa”, 1985; “Profesor Emérito", 1990; “Doctor Honoris Causa”, 1993.

La Municipalidad de la Capital lo distinguió como “Santiagueño Ilustre” el 23 de abril de 1997. Este fue el último homenaje que contó con su presencia. Su vida se extinguió el 27 de agosto de 1997.

Podemos añrmar sin temor a equivocamos que el Prof. Bravo, dotado de un gran talento, un patriota por excelencia y con un profundo amor a su patria chica, nos dejó una hermosa lección de vida que puede ser imitada. Sus restos descansan en la necrópolis de la ciudad de La Banda.

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Entrevista a la hija de Domingo Bravo

La hija de Domingo Bravo habló en el ciclo EntreVistas, sobre la obra de su padre, y su esfuerzo constante por difundir el quichua santiagueño.

Entrevista a Domingo Bravo